Diferencias entre formación bonificada y formación subvencionada

El mundo laboral evoluciona constantemente y los profesionales deben adaptarse a estos cambios. Las empresas pueden ofrecer formación a los trabajadores para darles la oportunidad de ponerse al día y ampliar sus conocimientos. Se puede optar por formación bonificada y formación subvencionada, pero hay que tener en cuenta sus diferencias.

En Digital Tech Institute somos expertos en formación digital para las empresas. Por ello te daremos algunas razones de peso por las que las empresas deben ofrecer formación a los trabajadores. Además, te daremos algunas claves para entender en qué se diferencian los conceptos de formación bonificada y formación subvencionada.

¿Por qué ofrecer formación a los trabajadores?

El hecho de formarse aumenta el nivel de confianza de los profesionales y  potencia sus relaciones. El departamento de RRHH debe hacer hincapié en la importancia del reciclaje continuado e informar a los trabajadores de la existencia de estos cursos. El objetivo final es permitir a la plantilla de la empresa que pueda explotar sus habilidades y mejorar sus capacidades.

Las condiciones de trabajo tienden a mejorar a medida que aumentan los conocimientos del empleado. Por lo general, un trabajador formado suele ser más productivo porque se siente más capacitado para tomar decisiones. Por ello, ofrecer formación a los trabajadores es favorable tanto para ellos como para las empresas.

No hay que olvidar la percepción del trabajador, pues ofrecer cursos gratuitos y que además resulten útiles e interesantes generará una imagen positiva de la empresa. La integración de cursos en el puesto de trabajo es una forma excelente de mostrar interés por los empleados, factor clave para aumentar la motivación de los equipos. Así, se muestra que a la organización le importa el futuro de sus profesionales al dedicar recursos a su formación personal y profesional.

Si los cursos tienen relación con las actividades que se desarrollan en la empresa, crecerá el grado de implicación en los proyectos que ya están en marcha. Por eso es recomendable que se subvencionen cursos para mejorar las habilidades requeridas de cada empleado. Ofrecer cursos específicos diseñados por la propia organización hará que los trabajadores se adapten a las necesidades del mercado. Además, si la formación se adecua a los perfiles profesionales concretos de cada empleado, estarán más preparados para afrontar los futuros retos de su sector.

Está en auge la formación a distancia que, en este caso, será preferible a la formación presencial. Los trabajadores ocupan la mayor parte de su tiempo desarrollando sus tareas profesionales, por lo que una formación presencial condicionaría su tiempo libre. Sin embargo, la formación a distancia permite una gestión autónoma de los tiempos de estudio y ejecución de actividades.

Diferencias entre formación bonificada y formación subvencionada

Existen cursos subvencionados por entidades públicas y organizaciones sindicales y empresariales. Sin embargo, también se puede optar por empresas formadoras terceras. Veamos las diferencias entre formación bonificada y formación subvencionada:

Formación bonificada y formación subvencionadaFormación bonificada

Se trata de la formación que ofrece la propia empresa a su plantilla. En función del número de trabajadores de la empresa se destinará más o menos capital. Además, se tiene en cuenta la cotización en concepto de Formación Profesional por parte de los empleados y la empresa durante el año anterior.

Las empresas pueden recuperar la inversión de estos cursos mediante los seguros sociales que se ofrecen a los trabajadores o bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social. En general, este tipo de formación es exclusiva para empleados, excluyendo a los trabajadores de Administraciones Públicas. La empresa decide qué actividades formativas ofrecer y pueden planearse en el seno de la organización o mediante centros de formación externos.

Formación subvencionada

Los cursos de formación subvencionada son públicos y gratuitos. Este tipo de formación está pensada tanto para trabajadores como desempleados o autónomos. No tienen porqué tener relación con la empresa, aunque la organización puede impulsar a sus empleados a que aprovechen estos productos formativos. Las entidades que financian estos productos son las que deciden cuál es su baremo de entrada. Es el empleado el que escoge en qué temática quiere formarse, con independencia de la empresa.

Las empresas deben plantearse, además, ofrecer cursos de idiomas. Inglés, francés, alemán… Hay un gran número de idiomas que pueden ser útiles en el día a día de una empresa descentralizada. Asimismo, aprender nuevos idiomas es la forma ideal de mejorar las habilidades comunicativas a la hora de reunirnos con otros empresarios fuera de nuestro país, por ejemplo. Este tipo de formación aumentará el nivel de competitividad de la empresa y ayudará a globalizarla.

En conclusión, ofrecer formación a los trabajadores es algo que toda empresa debería plantearse. Los empleados se sentirán valorados y podrán mejorar profesionalmente, mientras que las empresas contarán con mejores expertos en su plantilla.

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